dulce y jugosa.
Te arranco sin piedad
Te arranco sin piedad
del cobijo de tu árbol
y te digo alimento.
Te tomo
Te tomo
no de grano en grano
no
meto puñados enteros en mi boca
brutal
mitad sed y mitad hambre.
mitad sed y mitad hambre.
Si lo dejo, tu olor se queda conmigo por horas,
después de que tu agua tibia se derrame
entre los pliegues de mis labios.
Apreto los párpados,
respiro entre dientes, casi silbando,
jadeo el éxtasis de sentir en mí la fruta que me gusta
trago desesperada y quiero más y
porque no quiero perderme nada
me apresuro a lamer mi propia piel
transformada
frenética
desbocada.
Fruto perfecto
manjar
atiborrame los rincones
quedate conmigo
hasta que explotes carne y pulpa.
Arrodillada, con pedazos muertos de granada,
cayendo de mi boca al piso,
lloro
escandalosa
por mis manos vacías.
Miro el árbol con las pupilas dilatadas,
famélica siempre,
se que hay más de donde saqué esta.
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