martes, 22 de agosto de 2017

El brindis de la medianoche.

A veces visito el pasado y te acaricio.
Beso con prisa tus párpados jóvenes y
admiro mis manos,
buscando tirar de tu rizos largos.
Fugazmente me veo en tus ojos...
Vuelvo a beber de tu sed
y a reír con esa boca
que hoy mastica, bufa y calla.

Algunas noches como la de hoy,
hay ayeres con tu nombre acechando.
Y tus ojos tienen lenguas
          que lamen heridas abiertas.
Y tu aliento tiene garras,
         que se entierran en tierras sanas.
A veces viajo al pasado
y te acaricio.
Para luego pensarlo mejor
y justificar
esta distancia.
Y comprendo sabiamente que moríamos un poco,
que éramos demasiado.
Argumento que no podíamos,
que no debíamos.

A veces.
Y muchas veces no.
Y cuando no, por suerte estoy lejos del teclado.
Por suerte otra risa me devuelve a mi llanura;
y la primavera parece mejor estación que el verano.
¡Y qué goce que no me tengas!
¡Y qué goce que no seamos!
¡Bravo!
Brindemos...
Bravo.

3 comentarios:

  1. Hermoso volver a pasar por acá. Saludos.

    ResponderEliminar
  2. Cuando vi los años pasados entre mi ultimo poema antes de este... ¡Casi desmayo! Espero haber vuelto para ir y venir regularmente... Y qué lindo que haya alguien del otro lado :)

    ResponderEliminar