viernes, 25 de mayo de 2012

Posibilidades


Será quizás el hueco que dejaron tus manos
en el lugar tuyo también
sobre mi ombligo.
Será el sol, siempre acostumbrado
a quedarse en tus pupilas,
cada mañana, cada tarde.
Quizás
es el silencio, que saborea tus palabras,
que no se conforma con mi silabeo.
Es tal vez el dolor que ya no provoca nada,
la risa que no transforma,
el frío que no se nota,
el tiempo, que no transcurre.

Será, es posible, el rincón vacío de tu vista,
aquí, debajo de mis mangas;
o el espacio despojado de una boca:
trigal sediento de tu clima.

Será mucho más que eso es seguro.
Es cada cosa,
cada sutil suceso sutil
que pasa y no pasa,
que se queda y no,
que es sin serlo;
abrazando entre mentiras
y  recuerdos poco claros
mi temor a la imagen completa.




corregido: 24/12/2024





miércoles, 9 de mayo de 2012

Redondo, redondo... Barril sin fondo.


Tina Turner te pide que respondas por qué.
Y eso es todo lo que se decir sobre eso
sabrás disculpar mi inglés desganado y pobre.
 
Tina no ayuda.
Me trae a la boca la misma pregunta
la que traté de olvidar todo el día.

Retratos de citas
y besos y manos y soles
demandan mi atención
cada vez que prendo el televisor
actuando un completo interés
por las figuras que allí también actúan.

Tina no ayuda ni le interesa.
Sigue cantando y casi casi puedo traducirla.
Es como si dictara a una parte de mí
que la entiende
aunque no sepa si se ríe de mí con ironías
o si se está compadeciendo.
 
La pregunta sigue: ¿Por qué?
por qué el verso inconcluso
y la sensación de mugre de escritorio 
en las manos
la falta de inspiración durante días y días
y por qué a borbotones después las palabras.
Por qué en do y no en sol,
por qué tu boca y tus ojos.
Por qué así, tan de golpe,
por qué lejos y no cerca,
por qué a veces y no siempre eso y
por qué siempre y no a veces lo otro.

Tina 
callate.
No ves que tantos por qué molestan.
No ves, o no te interesa.
Tanto como a mi no me interesa a veces.
Salvo hoy,
en este momento,
en ese segundo en que escuché a mis dedos
y se convirtió en sorpresa.

Qué suerte el retorno de la noche
y, con la noche,
el abrazo cálido de un abrazo solo mío,
devolviéndome la seguridad
de no saber,
y aun así
ser feliz con eso.




corregido: 24/12/2024

jueves, 3 de mayo de 2012

Periplo


Crear.
Modelar.
Estrujar el barro con lo dedos,
con las palmas,
y soñar.
Amar, creer, esperar.
Repartir la noticia con la mirada,
volcándose germinante al suelo
que otros pisan.
Cerrarle la puerta al prejuicio...
Escuchar.

martes, 1 de mayo de 2012

Ensoñación




Cierro los ojos y respiro. Abro los pulmones y escondo bajo una piedra junto a mi, los temores inquebrantables, las dudas atroces. Comienzo más o menos por el medio, tratando siempre de recordar algunas de tus palabras. Las profundas y acompasadas, las vagas y humanas, las que te dicta tu verdadero vos y las que imitás, pero que también son tuyas. A veces te temo. A veces te extraño. En algunas ocasiones te traigo a mi y, si la hermosa casualidad me responde, corro para esconderme. A veces, dorado objeto de mi ansiedad, pienso en nosotros y me hago preguntas. Preguntas que requieren de respuestas que nadie va a darme. ¿Por qué recaigo una y otra vez? Por qué, una y otra vez me desvelo soñándome en tu abrazo. Vulnerable a tu inclemencia, a la profundidad de cada sílaba que dibujan tus labios, a lo que quiero que digas, a lo que escucho en lugar de lo que decís... Será acaso que tu voz, cosa incomprensible, me conecta con el cosmos, sea éso lo que fuere que sea. Y de golpe soy parte del todo, sin necesidad de seguir preguntándome cosas. El simple recuerdo de los pocos pasos -a veces milímetros- que nos distanciaron tantas veces, me une a la eternidad misma, logrando por una vez -cada vez- que el tiempo deje de ser.
Cierro los ojos y me pierdo en el desvelo de soñar. Y el aire se vuelve ágil una vez más, pavoneándose ante mi con venerable simpatía, antes de entrar por mi nariz. Y cuando respiro, te huelo. Tu aroma, me trae el campo, el río haciéndose fuerte y rompiendo todo lo que el hombre ha denominano como "límites". Tu perfume, es el perfume del horno recién prendido para hacer pan y las manos que lograron la masa; es la tarde de lluvia renovando la tierra y la noche invisible, esperando la puesta del sol. Tu voz, leyendo tus palabras, hablando de mi. Tus ojos, interpretando tus letras, hablando de mi. Tu risa, riendo de tus frases, hablando de mi.
Mi inmarchitable poeta, usted lo es todo tantas veces, que por su puesto que me asusta. Me asusta el descontrol, la informidad, lo fuera de circunstancia, la falta de explicación. Por eso me quedo con las imágenes, con los recuerdos imborrables. Con todo aquello que fue y que en algunas noches de frío y nostalgia sigue siendo. Lástima que no se bien en que creer. Si creyera en otras vidas, creería que ya nos conocemos... Y que cada vez que volvemos a encontrarnos, optamos por el desencuentro. Demasiada fuerza de ambos lados, demasiada soberbia la tuya y la mía, demasiada la conciencia de ser espíritus tan únicos. Demasiado espacio el que necesitamos y tan poco el que podemos darnos. Demasiado fuego; demasiado el calor, el azufre.. Y nosotros que caímos -karma o no- en una habitación tan simple como lo es el cuerpo humano, solo envueltos en piel: Imposible no quemarnos.