lunes, 27 de marzo de 2023

Nota al pie.

Entonces no me quieras.
Si estos siguen siendo los dos mil
si tu ego no endulzó la mirada
-sin desdmedro del deseo-
si estas aún en la línea de salida,
si de todo,
no queda nada;
si no podés,
si no querés,
entonces mirame,
leeme sin líneas
-y sin tantas metáforas-
acá planto bandera:
No me quieras nada.

Si la distancia,
si el verso,
si potenciar con los días
las ganas,
si extrañar
y anhelar,
si imaginar (hasta arder)
los sonidos
que podrían ser 
alguna vez,
si todo eso que es poesía,
que es trama,
que inunda
que abre y duele
y cava y encuentra 
y toca y deja marca
no basta,
entonces, basta.

Y sin embargo, 
aún hoy,
aún así,
aún en un hilo de voz,
ojalá no te vayas.

viernes, 6 de enero de 2023

Poema animal

Me pide pruebas de vida.

Asalta mi madriguera tibia,

redobla las conjeturas y apuestas,

desacompasa mi ritmo entrenado

y además,

pretendiéndolo todo,

pide pruebas de vida.


Brama.

En medio de la calma, brama.

En medio del nido silencioso,

-sobre los jirones de las cientos

de cartas, cuentos,

prosa

y poemas

e infinitas palabras

que por él

se me han resbalado al texto-

brama,

pide,

solicita,

pretende,

quiere,

exige,

una vez más, mi voz.


Su serpiente

se esconde bajo 

las pieles del oso que podría ser

y se me acerca

-soy el animal

que hiberna quieto y ausente-

me huele,

me toca,

susurra siseos

que se enraizan por allá

en lo hondo de la conciencia.

Entonces

se aleja, 

escala a una cima

-la de siempre-

y desde allí,

incluso al borde de la desnudez,

pide, exige, pretende.


¿No me ve tiesa ya?

¿No me ve definitivamente blanca?

¿No me intuye en el final?

¿O lo sabe y no le importa?

Acaso la nostalgia

el mismo idioma

las imágenes compartidas

la travesura

la sonrisa.

miércoles, 19 de octubre de 2022

¿Cuánto?

¿Qué tanto correr?

Tan lejos como podamos.

Quitarnos el calzado,

desvestirnos los recuerdos,

arrimar la piel,

respirarnos las voces.

De un tirón, desengañarnos,

robarnos de la realidad.

Acobardarnos

para ser valientes.


No se vos, corazón cansado,

señor perdido entre

libros grandes y elegantes,

¿tendrás jirones de poesía todavía

que me quieras regalar?

A mi se me desborda la rima.


Hoy no dormí bien.

Extrañé la noche oscura,

las casualidades buscadas,

el gorrión en la panza,

la insensatez de no pensar en nada,

tu sonrisa tonta,

los chasquidos torpes del beso

que se apresura por comer.

¿Ya mencioné la noche oscura?


¿Cuánto correr para una vez más ser?

Tanto como podamos,

aunque sea solo para constatar la vejez.