lunes, 23 de diciembre de 2024

Es una pena

He muerto amor

y es una pena.

Me lloro

amor

me duelo

acaricio mis brazos rígidos

mi pecho quieto

si empujo y rompo

puedo tocar mi corazón carne

tan ahora hielo.


He muerto amor.

He amado y he muerto por ello.

He dejado a la daga entrar

permití a la sangre salir

no la detuve

me vacié 

amor.


Ahora los ojos grises

los dedos filosos

la boca en forma de pregunta.


No creas amor que no me arrepiento

deslizo las yemas 

en la longitud

de mi piel

apenas me lleva un instante

recorrerme mármol

adivinarme piedra

cruzar tu cabeza sobre mi cintura

que se mueve con la melodía del llanto

tuyo

mío


entonces quiero vivir

y ya es tarde

qué pena

amor mío

no tenemos consuelo.


He muerto.

Amor.

Nada que hacer.

Lo supe tarde.

Quizás por eso.


Y yo que pensé que ese punto final sería el final de todo

y no

si ya oímos las voces

inoportunas impacientes

tramando para siempre 

más versos

más historias.



jueves, 19 de septiembre de 2024

Quién


No reconozco a la mujer del espejo
a la de la foto le debo la sonrisa
me parece rara la forma de su letra
y no resisto leerla

insisten en llamarla
con mi nombre
me giro cuando los escucho
para descubrir que
no es a mí
a quien quieren hablarle.

Y sin embargo, sí.

martes, 20 de agosto de 2024

Receta

Todas las hojas del trébol 

dos pares de alas de picaflor

el olor de la tierra recién mojada

media taza de lágrimas 

una pizca de paisaje lluvioso

-funciona mejor arrancado

directamente de los ojos-

una carta no enviada en bollo

            -que se integre lento-

el sonido que hizo la voz

cuando quiso decir y no pudo


revolver, revisar


al probarlo

el brebaje debe picar en la garganta

y caer con fuerza en el estómago 

como púas 

como trompada


guardar al vacío en frascos. 

lunes, 18 de marzo de 2024

Volver

Pisar tierra firme.

Besar el suelo.

Ahogar los labios con piso y polvo.

Abrazar las siluetas antes recortadas, lejanas.

Mojar el cuerpo con agua dulce y tibia.

Vestir ropa limpia otra vez.

Comer caliente.

Amarrar la piel al puerto.

Dar la espalda al poniente.

Tragar saliva.

Temer.

Extrañarse del cuerpo propio.


Volver al puerto cada mañana.

Desear el agua profunda, el horizonte, el viaje.

Escribir con verbos sin conjugar, otra vez.